Excelentísimo Señor Emmanuel Macron, Presidente de Francia;
Excelentísimo Señor John Mahama, Presidente de Ghana,
Excelentísimo Señor Duma Boko, Presidente de Botswana,
Excelentísimo Señor Hun Manet, Primer Ministro de Camboya,
Excelencias, distinguidas y distinguidos colegas, amigas y amigos,
Doy las gracias al Presidente Macron por reunirnos hoy aquí y por el liderazgo que ha demostrado en este momento crítico, al igual que hizo en 2020, cuando nos convocó en un momento decisivo para crear el Acelerador del Acceso a las Herramientas contra la COVID-19.
Excelentísimo Señor, su liderazgo vuelve a ser ahora muy bienvenido y absolutamente necesario.
Como todos ustedes saben, en este momento convergen sobre nosotros presiones de diverso tipo: demográficas, económicas, ambientales, epidemiológicas y geopolíticas.
Debemos ser sinceros: la arquitectura mundial de la salud no ha seguido el ritmo de los cambios.
Hoy en día, esta arquitectura se caracteriza por la fragmentación, la duplicación, el desajuste entre prioridades, la competencia, las carencias de financiación y los persistentes desequilibrios de poder.
La reforma del sistema mundial de la salud ya no es opcional para ninguno de nosotros.
Para la OMS, el cambio es una constante.
A lo largo de los últimos nueve años, hemos llevado a cabo un profundo proceso de transformación de la financiación de la OMS, de nuestro enfoque científico y del apoyo que prestamos a los países, entre otras cosas a través de la Academia de la OMS, aquí en Lyon, que tuve el honor de inaugurar junto al Presidente Macron en diciembre de 2024.
En el último año, hemos consolidado esa transformación a través de un proceso de establecimiento de prioridades y reajuste.
Ahora avanzamos como una organización más ágil, más centrada en su mandato básico y su ventaja comparativa, reduciendo nuestras actividades donde sea necesario y facilitando que otros desempeñen sus funciones conforme a su mandato, sobre la base de sus ventajas comparativas.
Pero no podemos limitarnos a reformar los componentes de la arquitectura mundial de la salud. Ha llegado el momento de reformar la propia arquitectura.
El liderazgo en esta reforma corresponde a los propios países.
En febrero, encomendaron a la OMS la responsabilidad de organizar un proceso conjunto de reforma centrado en los países, de carácter inclusivo y transparente.
En colaboración con un amplio abanico de asociados, estamos trabajando en el diseño de este proceso conjunto, que someteremos a la consideración de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo.
La Asamblea de la Salud no es solo el máximo órgano decisorio de la OMS, sino también el máximo órgano decisorio en materia de salud mundial; un foro para todas las naciones y todos los asociados.
Quiero enfatizar que la OMS aborda este proceso con humildad, en calidad convocante entre iguales.
Asimismo, nos comprometemos a aprovechar nuestra presencia en más de 150 países para impulsar nuestra agenda común.
También quiero enfatizar que nuestro propósito no es poner en marcha una nueva iniciativa, sino coordinar de manera coherente el trabajo ya existente.
Eso incluye la labor impulsada por el Presidente Mahama a través de «Accra Reset», el trabajo realizado en el marco de la Agenda de Lusaka, así como las consultas dirigidas por el Wellcome Trust, la Comisión Europea, la Unión Africana y el CDC de África, la sociedad civil y otras entidades.
Todas estas consultas han dado lugar a una participación y una convergencia alentadoras en torno a una serie de principios clave, tales como las prioridades nacionales, la financiación, los bienes públicos globales, los recursos internos y otros aspectos.
Los próximos meses exigirán de todos nosotros decisiones difíciles y concesiones. Pero también ofrecen la oportunidad de aclarar mandatos, mejorar las formas de trabajar y construir una arquitectura mundial de la salud que se ajuste mejor a las necesidades y realidades de los países.
Nuestra visión compartida debe ser hoy la misma que tenían los países cuando crearon la OMS hace 78 años: el grado máximo de salud que se pueda lograr para todas las personas, no como un lujo para algunos, sino como un derecho para todos.
Una vez más, mi más sincero agradecimiento al Presidente Macron por su liderazgo en este momento crítico.
Esperamos continuar nuestra colaboración en los próximos meses.
Merci beaucoup.